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  • Raquel Mocholí

La importancia de que haya jugadoras en eSports


Según el último reporte de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), a día de hoy el porcentaje de mujeres que juegan en España es del 42%. Es decir, prácticamente la mitad del total. Y aun así todavía nos encontramos con una estepa principalmente masculina en prácticamente todos los campos de este sector, tanto dentro como fuera de la pantalla.


Recientemente se está escuchando que 2020 está siendo el año con menor representación femenina en el mundo gaming. Esto ha sido sacado a la luz por Buzz Bingo, una compañía que ha analizado cerca de 2.500 lanzamientos de los últimos cinco años. El resultado ha sido que, a diferencia de 2017 donde se alcanzó un porcentaje del 15%, este año se ha reducido el número de protagonistas femeninas al 9%. Llevado a la práctica, esto se traduce en que solamente una de cada diez protagonistas de videojuegos son mujeres. Teniendo en cuenta cómo está cambiando el espectro demográfico de los jugadores y jugadoras de videojuegos, supone una cifra muy a tener en cuenta.

Este dato sirve como buena introducción para el gran problema que a día de hoy todavía arrastra el sector del videojuego: la masculinización de sus contenidos. Sigue siendo muy común que hoy en día las mujeres que juegan a videojuegos sean siempre puestas en tela de juicio, especialmente si se trata de una mujer que pretende hacerlo a nivel profesional. Resulta muy habitual observar cómo estas jugadoras suelen recibir comentarios desagradables o vejatorios, insultos u observaciones sexistas que pretenden desacreditarlas como profesionales del mundo del gaming.


Este ambiente que se genera de manera prácticamente automática cada vez que un equipo anuncia una nueva incorporación femenina puede llegar a desalentar mucho a posibles futuras promesas del mundo del videojuego, quienes con tal de evitar sucumbir al llamado “síndrome del impostor” (ese momento en el que sientes que tu éxito es cuestión de suerte o engaño, no de un logro que has conseguido por tus capacidades) rechazan ya de entrada el dar un paso más allá en sus carreras.

Pero así y todo, este problema no es unidireccional. Es más que evidente que el punto de mira habitual de muchas organizaciones de eSports está en los jugadores masculinos, lo cual supone un reduccionismo que cierra el paso a las mujeres para pasar a formar parte del sector. Es importante, por consiguiente, que la lucha por una mayor igualdad se haga en los dos sentidos: ellas arriesgándose a entrar en el mundo de los videojuegos, y las empresas abriéndoles las puertas y tendiéndoles la mano… para que así los demás aficionados no vean este suceso como algo marciano, sino como una buena noticia.


A pesar de que estos cambios van a requerir tiempo, el panorama futuro tiene muy buena pinta. Muchas mujeres están comenzando a optar por estudios y carreras comúnmente asociadas con lo masculino, como diseño y desarrollo de videojuegos. Cada vez se ven también más streamers y fichajes femeninos en grandes equipos. Incluso está todavía candente el debate sobre si puede beneficiar más la creación de equipos femeninos o si por el contrario sería más provechoso incluir a mujeres en equipos mixtos. Todo esto no dejan de ser pasos hacia la normalización de una realidad, donde las mujeres también juegan a videojuegos y quieren tener su parte dentro de este maravilloso mundo. Es el momento de que por fin reconozcamos que aquellas profesionales que se dedican al mundo del videojuego se lo han ganado con su propio esfuerzo. Y lo más importante de todo: que todas las demás jugadoras amateurs van a tener siempre un referente femenino hacia donde poder mirar cuando quieran preguntarse hasta dónde soñar que pueden llegar.

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